Buscando otro cuerpo, otra voz, fui consumiendo infiernos para salir de vos, intoxicado, loco, sin humor. El poder siempre manda; si para tenerte aquí habría que maltratarte no puedo hacerlo, sos mi dios, te veo me sonrojo y tiemblo qué idiota te hace el amor, y hoy quiero darle rienda a esta superstición.
Hoy no sé como pude resistir tanto tiempo lejos de tu amor.
Pero solo los verdaderos amigos dejan huellas en tu corazón.
Radiante como Nueva York.
No concordaban mucho. De hecho, casi nunca concordaban, siempre se peleaban y se retaban uno al otro cada día. Pero a pesar de sus diferencias, tenían algo importante en común... estaban locos el uno por el otro.
Eres tú, tu aroma es una droga para mi, eres como mi marca personal de eroina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario